Polución Microambiental en nuestras Casas
En los últimos años, la influencia humana sobre el medio ambiente ha aumentado progresivamente y , en la actualidad, supone un grave riesgo para la salud y para la vida.
Desmontes indiscriminados de bosques tropicales, que llevan a la desertificación y a mayores inundaciones, plantas industriales que emiten cantidades ingentes de gases de efecto invernadero, vehículos emitiendo gases que nos contaminan en nuestras ciudades ...
Estas y otras intervenciones son de conocimiento público, ya que están instaladas en los medios de comunicación. Son poluciones macroambientales, ya que influencian al medio ambiente a gran escala.
¿ Pero qué sabemos de las poluciones microambientales, que influencian en la pequeña escala de los ámbitos donde descansamos, dormimos, estudiamos, trabajamos o convalecemos reponiéndonos de alguna enfermedad ?
Pues poco o nada, y sin embargo tienen una influencia decisiva sobre nuestros estados de salud y de enfermedad. Hace bien poco que hemos comenzado a tomar conciencia de su repercusión. La admisión de esta situación preocupante ha sido tardía, especialmente en el tema de los agentes contaminantes presentes en el propio hábitat, que por ser invisibles no solemos reconocer.
Nos hemos acostumbrado a calificar de imposible todo aquello que rebasa los límites de nuestros propios paradigmas, así que lo que no veo no existe, y en el pasado la tierra era plana y sólo un loco podría pensar en llegar a la luna ...
Muchos fenómenos tenidos antes por inexplicables y misteriosos pertenecen al paradigma científico actual, de forma que nos hemos acostumbrado – por la evidencia de los hechos – a tratar de energías que nuestros sentidos no perciben, pero que son medibles con instrumentos adecuados y cuyos efectos podemos comprobar a diario.

De a poco, muy de a poco, se empieza a hablar de contaminación electromagnética, ya sea por líneas de alta tensión, antenas de telefonía móvil y por los mismísimos teléfonos celulares.
Asimismo, en nuestras casas toda instalación eléctrica genera un campo electromagnético que contribuye a la contaminación y deterioro de la salud de los habitantes.
Por otra parte, hemos llenado a nuestros edificios de materias artificiales (PVC, amianto, melaminas, etc.) cuyo comportamiento no es el mismo que los naturales y cuyos efectos sobre las personas influyen en mayor o menor medida sobre los estados de salud.
Vale decir que sustancias tóxicas, materiales sintéticos, contaminación electromagnética, acústica, radioactiva, atmosférica y telúrica son causas de numerosas enfermedades de las que no somos conscientes.
Las zonas de nuestro hábitat donde se verifican estas contaminaciones microambientales se denominan zonas domopatógenas.
Las causas de buena parte de las patologías de nuestro tiempo, tanto fÍsicas como psicológicas tienen una causa directa o indirecta en esa prolongada permanencia en zonas domopatógenas; a menudo el simple cambio de ubicación de la cama o del lugar de trabajo son suficientes para remediar la situación patológica, restableciendo el equilibrio y la salud y eliminando así enfermedades de distinto tenor fomentadas por un entorno agresivo.
Sabemos que el sol y sus rayos son necesarios y beneficiosos para la vida, pero a nadie se le ocurriría permanecer parado y desnudo ocho horas seguidas bajo un ardiente sol ni tampoco se mantendría por el mango una sartén muy caliente; las consecuencias serían desastrosas. Sin embargo, llegamos a estar frecuentemente como mínimo de ocho a diez horas diarias expuestos en zonas domopatógenas y lo peor de todo esto es que no lo sabemos !!!
Resulta difícil aceptar el hecho de que nuestro propio hogar pueda ser fuente de perjuicios para la salud. Siempre se pensó en la vivienda como en el lugar protector donde estaba el abrigo de las circunstancias negativas del medio ambiente.
Algunas personas, después de padecer trastornos aparentemente injustificados, logran identificar el agente causante de sus problemas y adoptan medidas para remediar los efectos de un lugar inestable o contaminado. Pero la mayoría, no tan afortunadas, siguen desconociendo la causa de sus problemas, y los van arrastrando como una pesada carga que deben llevar por el mero hecho de vivir en una sociedad moderna, que poluciona pero la más de las veces no sabe que poluciona.
A veces nuestra sociedad funciona como la serpiente que se muerde la cola.
Después de la clásica peregrinación de médico en médico y de terapia en terapia, que en muchas ocasiones acaba mermando la capacidad de respuesta del organismo, deberíamos darnos una oportunidad y plantearnos si la causa procede del medio ambiente, especialmente del entorno más cercano. Es posible que allí encontremos, domoterapeuta mediante, la solución a problemas que veníamos arrastrando a lo largo de años sin que la medicina u otras terapias alternativas hubieran conseguido solucionarlos satisfactoriamente.
La Domobiología estudia la incidencia de todos estos agentes contaminantes sobre nosotros, los sufridos habitantes de las ciudades modernas, y se denomina Domoterapia a la aplicación práctica de la misma, con el objetivo de remediar el hábitat insano y contaminante.
De ellas vamos a hablar a continuación.
Arquitecto Luis Jorge Oxman
Domoterapeuta
domoterapia@gmail.com
Foto 1 : Pollution por akeg
¿ Pero qué sabemos de las poluciones microambientales, que influencian en la pequeña escala de los ámbitos donde descansamos, dormimos, estudiamos, trabajamos o convalecemos reponiéndonos de alguna enfermedad ?
Pues poco o nada, y sin embargo tienen una influencia decisiva sobre nuestros estados de salud y de enfermedad. Hace bien poco que hemos comenzado a tomar conciencia de su repercusión. La admisión de esta situación preocupante ha sido tardía, especialmente en el tema de los agentes contaminantes presentes en el propio hábitat, que por ser invisibles no solemos reconocer.
Nos hemos acostumbrado a calificar de imposible todo aquello que rebasa los límites de nuestros propios paradigmas, así que lo que no veo no existe, y en el pasado la tierra era plana y sólo un loco podría pensar en llegar a la luna ...
Muchos fenómenos tenidos antes por inexplicables y misteriosos pertenecen al paradigma científico actual, de forma que nos hemos acostumbrado – por la evidencia de los hechos – a tratar de energías que nuestros sentidos no perciben, pero que son medibles con instrumentos adecuados y cuyos efectos podemos comprobar a diario.

De a poco, muy de a poco, se empieza a hablar de contaminación electromagnética, ya sea por líneas de alta tensión, antenas de telefonía móvil y por los mismísimos teléfonos celulares.
Asimismo, en nuestras casas toda instalación eléctrica genera un campo electromagnético que contribuye a la contaminación y deterioro de la salud de los habitantes.
Por otra parte, hemos llenado a nuestros edificios de materias artificiales (PVC, amianto, melaminas, etc.) cuyo comportamiento no es el mismo que los naturales y cuyos efectos sobre las personas influyen en mayor o menor medida sobre los estados de salud.
Vale decir que sustancias tóxicas, materiales sintéticos, contaminación electromagnética, acústica, radioactiva, atmosférica y telúrica son causas de numerosas enfermedades de las que no somos conscientes.
Las zonas de nuestro hábitat donde se verifican estas contaminaciones microambientales se denominan zonas domopatógenas.
Las causas de buena parte de las patologías de nuestro tiempo, tanto fÍsicas como psicológicas tienen una causa directa o indirecta en esa prolongada permanencia en zonas domopatógenas; a menudo el simple cambio de ubicación de la cama o del lugar de trabajo son suficientes para remediar la situación patológica, restableciendo el equilibrio y la salud y eliminando así enfermedades de distinto tenor fomentadas por un entorno agresivo.
Sabemos que el sol y sus rayos son necesarios y beneficiosos para la vida, pero a nadie se le ocurriría permanecer parado y desnudo ocho horas seguidas bajo un ardiente sol ni tampoco se mantendría por el mango una sartén muy caliente; las consecuencias serían desastrosas. Sin embargo, llegamos a estar frecuentemente como mínimo de ocho a diez horas diarias expuestos en zonas domopatógenas y lo peor de todo esto es que no lo sabemos !!!
Resulta difícil aceptar el hecho de que nuestro propio hogar pueda ser fuente de perjuicios para la salud. Siempre se pensó en la vivienda como en el lugar protector donde estaba el abrigo de las circunstancias negativas del medio ambiente.
Algunas personas, después de padecer trastornos aparentemente injustificados, logran identificar el agente causante de sus problemas y adoptan medidas para remediar los efectos de un lugar inestable o contaminado. Pero la mayoría, no tan afortunadas, siguen desconociendo la causa de sus problemas, y los van arrastrando como una pesada carga que deben llevar por el mero hecho de vivir en una sociedad moderna, que poluciona pero la más de las veces no sabe que poluciona.A veces nuestra sociedad funciona como la serpiente que se muerde la cola.
Después de la clásica peregrinación de médico en médico y de terapia en terapia, que en muchas ocasiones acaba mermando la capacidad de respuesta del organismo, deberíamos darnos una oportunidad y plantearnos si la causa procede del medio ambiente, especialmente del entorno más cercano. Es posible que allí encontremos, domoterapeuta mediante, la solución a problemas que veníamos arrastrando a lo largo de años sin que la medicina u otras terapias alternativas hubieran conseguido solucionarlos satisfactoriamente.
La Domobiología estudia la incidencia de todos estos agentes contaminantes sobre nosotros, los sufridos habitantes de las ciudades modernas, y se denomina Domoterapia a la aplicación práctica de la misma, con el objetivo de remediar el hábitat insano y contaminante.
De ellas vamos a hablar a continuación.
Arquitecto Luis Jorge Oxman
Domoterapeuta
domoterapia@gmail.com
Foto 1 : Pollution por akeg
Foto 2 : 1000 Mobiles por Gaetan Lee
Foto 3 : BNZ Danger Logo por Finsec






0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada